jueves, 31 de enero de 2013

Granjas verticales: cultivos en las alturas

Vivir en una gran ciudad no siempre tiene ventajas, es más, el que la mayor parte de las personas se decanten por las grandes urbes como lugar de residencia puede ocasionar muchos problemas. Entre otros, uno de los que más preocupan es el abastecimiento de los alimentos.
Aunque pueda parecer mentira, puede llegar el momento en que sea bastante complicado obtener productos frescos. Ya en 1999 el profesor de ciencias medioambientales y microbiología de la Universidad de Columbia, Dickson Despommier, empezó a plantear este problema. Según refleja su estudio sobre la tendencia del crecimiento urbano, en el año 2050 el 80% de la población vivirá en ciudades, por lo que las zonas rurales dedicadas a cultivos se reducirán lo que dificultará mucho el abastecimiento de hortalizas y frutas de todos los ciudadanos de una gran urbe.
La solución a este problema, aunque puede parecer complicada, en realidad es más sencilla de lo que parece. Si las personas viven en las ciudades la agricultura deberá de estar cerca de ellas, y si se necesita más tierra para cultivar, ¿por qué no hacerlo a lo alto en vez de a lo ancho?. De esta forma se reduce CO2 al evitar el trasporte de las hortalizas y se palia, en gran medida la deforestación para la explotación agrícola del terreno. A este proyecto le bautizo Despommier como granjas verticales, enormes rascacielos en los que cada piso es un invernadero que sirve para cultivar hortalizas de la forma más ecológica posible, es decir,  reduciendo el consumo de agua por la captación de lluvia hasta un 5 % respecto a los cultivos convencionales y con el autoabastecimiento energético por la utilización de placas solares.
Aunque fueron muchos los escépticos que tacharon estos proyectos como "construcciones irrealizables e utópicas" por su elevado coste, las granjas verticales son una realidad, puesto que el año pasado comenzaron las obras para levantar en Linkoping, Suecia, la primera granja vertical del mundo.
El Plantascarper es un edificio en forma de tronco de cono para minimizar al máximo el uso de suelo urbano. Para la iluminación de los cultivos se utiliza una rampa en forma de hélice que consigue disminuir las necesidades de luz de la planta, y las macetas se sitúan en cintas transportadoras situadas en la fachada acristalada para asegurar una correcta iluminación por todos los ángulos de las hortalizas.
Los alimentos que generará este enorme rascacielos son totalmente ecológicos, puesto que utilizan fertilizantes orgánicos, se recicla el agua de lluvia para el riego, y las necesidades energéticas del edificio se obtienen mediante energía eólica, geotérmica, solar y del biogas de ciertos residuos municipales.
Las granjas verticales pueden ser un pequeño freno para el cambio climático, lo que nos demuestra, una vez más, que es en la innovación tecnológica donde se tiene que trabajar para garantizar la sostenibilidad del planeta.