sábado, 28 de diciembre de 2013

Amal Ramsis: "la revolución en Egipto continúa"

Cuando todo está prohibido, cuando cualquier derecho es vulnerado el pueblo se levanta y protesta. Tras 30 años de férrea dictadura los egipcios se lanzaron a la calle para exigir sus derechos, cansados de tanta censura pidieron a voces que el régimen dictatorial del presidente Mubarak cesara y hubiera elecciones.
En ese momento en el que estallaron la revueltas en El Cairo, la directora de cine egipcia Amal Ramsis preparaba en su estudio un documental que precisamente hablaba de todo lo que está prohibido en su país. La propia realidad escribió el final de su proyecto. La cineasta salió a la calle y plasmó las revueltas y las reivindicaciones de su pueblo.
El papel que las mujeres tuvieron en la plaza de Tahrir fue inusual en la historia de Egipto ya que protestaron de forma igualitaria junto con sus amigos o familiares e incluso solas. Pero dos años después se puede decir que los problemas en Egipto no se ha acabado que la lucha por la libertad continúa.
Amal Ramsis es de las pocas mujeres en Egipto que tiene estudios, y de las pocas que se ha atrevido levantar la voz para cambiar la realidad de su país. Esta egipcia estudió derecho, profesión que ejerció durante tres años y que dejó cansada de la corrupción que había en su país. Llegó al mundo del cine con treinta años con su proyecto "Solo sueños", un documental que habla de la presión que vive la mujer árabe en su día a día huyendo de estereotipos, ya que tal como refleja su autora "el velo no es el principal problema en Egipto, la falta de protección en el ámbito laboral, las desigualdades o el desamparo en cuestiones sociales si son temas más importantes".
La lucha por los derechos de la mujer de esta cineasta no termina en las fronteras de su país. Ramsis puso en marcha el proyecto "Entre cineastas" una caravana de cine donde se reflejan las dificultades que tienen las mujeres en el mundo árabe pero que también comparten con otras de lugares lejanos como las latinoaméricanas.
Las mujeres que levantan la voz desde cualquier ámbito para reclamar sus derechos, que nos hacen comprender como es su día a día y lo cansadas que están de soportar unas leyes que no se merecen son las protagonistas en el trabajo de Amal  Ramsis y las que algún día podrán decir que escribieron un capítulo en la historia de su país.

La cineasta egipcia Amal Ramsis se echó a la calle en las revueltas de la plaza de Tahrir para reflejar la realidad de su país




lunes, 2 de diciembre de 2013

Dieta económica y ecológica ¿es posible?

Son muchos los expertos que aconsejan incluir alimentos ecológicos en nuestra dieta. Y es que, comer un tomate que ha crecido en la rama tomándose su tiempo a uno que lo ha hecho en un mes, o comprar un pollo que corre por el campo en libertad a optar por otro engordado en granja inflado de hormonas, da a la larga beneficios importantes para la salud y nos ayuda a ser más respetuosos con los animales y con el medio ambiente.
Es obvio que un alimento que no es tratado con ningún producto químico hace que nuestro cuerpo absorba mejor los nutrientes y que no llegue a convertirse en un almacén de residuos tóxicos. Sin embargo, también es una realidad que, aunque España es una de los países que más productos ecológicos produce, sólo suponen el 1% del mercado alimentario español.
Son varias las razones por las que las cifras de consumo de estos maravillosos alimentos son tan bajas. La principal es que la diferencia de precios de productos convencionales a los ecológicos es del 75%. Sin embargo, en países como Alemania este porcentaje es del 9%, por eso se explica que su consumo sea mayor que el nuestro, la sociedad pueda estar más concienciada y haya más establecimientos que vendan alimentos ecológicos.
A pesar de los pesares, cada vez hay más gente preocupada por el impacto medioambiental de los pesticidas y fertilizantes de la producción convencional de alimentos, y que valora .más su salud y su dieta por encima de todo. De hecho, el mercado de este tipo de productos no para de crecer. Según un estudio realizado por la consultora Everis, el aumento de alimentos ecológicos es del 12% anual hasta el 2020, ya que el 65% de la población asegura que le gustaría que en su carro de la compra diario hubiera productos más respetuosos con el medio ambiente y con su salud.
Una buena alternativa, si lo que queremos es comer más sano y que nuestra cocina sea sostenible sin arruinarnos en el intento, podemos optar por lo que se denomina una cocina de proximidad. Se trata de elegir alimentos que se han cultivado en tierras cercanas y que son de temporada. De esta forma se ahorra toda la contaminación derivada del transporte y los fertilizantes y productos que se utilizan en un invernadero para tener de todo todo el año.
Otro truco es huir de las grandes superficies e ir directamente a comprar a los productores. Aunque sea más pesado, nos aseguramos un producto de calidad al mejor precio y sin intermediarios que se enriquecen a nuestra costa.
Siempre se puede llegar a un punto medio entre lo sostenible y saludable y lo que nuestro bolsillo en tiempos de crisis se puede permitir. Solo hay que ser más considerado con lo que consumimos.