viernes, 26 de mayo de 2017

Javier Valdez Cárdenas: el terror de los narcotráficantes

"El buen periodismo, valiente, digno, responsable, honesto, no tiene sociedad alrededor. Está solo, y eso habla de nuestra fragilidad, por que significa que si van contra nosotros no va a pasar nada" . Así de contundentes resonaban las palabras de Javier Valdez Cárdenas, uno de los periodistas mexicanos que más ha arremetido contra el narcotráfico y que el pasado 15 de mayo fue asesinado por unos pistoleros cerca de RíoDoce, el semanario que fundó en su ciudad natal Culiacán.
Con su dedicación incansable Valdez consiguió ser unos de los profesionales más reconocidos del país a nivel internacional, cubrió de cerca el crimen organizado intentando evitar que cayeran en el olvido historias que creía que merecían ser contadas. Durante años fue reportero del diario Noroeste, después fundó su semanario RíoDoce donde junto con su equipo de periodistas cubrieron acontecimientos como la riña por el liderazgo dentro del cartel del Sinaloa, las guerras que iniciaron los Zetas, los Beltrán y el cártel de Juarez contra la organización del Chapo.
Su último trabajo fue entrevistar a Dámaso López arias "el licenciado" enemigo de los hijos de "el chapo". Después de la batalla encarnizada que mantenían por el liderazgo del cártel de Sinaloa a los hijos del Chapo no les gustó esta entrevista llegaron a amenazar en balde a Valdez para que no publicara su trabajo y su negativa acabó costándole la vida.
No era la primera vez que el periodista miró a la muerte a los ojos. En el año 2009 los narcotraficantes tiraron una granada a la redacción de RíoDoce pero en esta ocasión todo quedo en un susto.
Con su estilo personal de escribir igual que hablaba y siempre partidario de poner cara a la información en lugar de publicar una serie de datos publicó libros como "Malayerba", "MissNarco", "Huérfanos del Narco", "Con una granada en la boca" y "Narcoperiodismo".
Varios son los premios que abalan su trabajo como el Moors Cabot, otorgado en 2011 por la Universidad de Columbia, o el Premio Internacional a la Libertad de Prensa que otorga el Comité para la Protección de Periodistas.
En lo que va de año ya son seis los profesionales de la información asesinados en México siendo en tercer país más peligroso para ejercer la profesión por detrás de Siria y Afganistán. Y es que como ya comentó Javier Valdez "En Culiacán, Sinaloa, es un peligro estar vivo y hacer periodismo es caminar sobre una invisible línea marcada por los malos que están en el narcotráfico y el el Gobierno, uno debe cuidarse de todo y de todos".

Javier Valdez muere con 50 años dejando solas a su mujer y a su hija


martes, 7 de marzo de 2017

Vrankrijk: los okupas que compraron su casa

Cuando luchar contra el sistema es imposible lo único que queda es vencerle jugando con sus propias reglas. Bajo esta premisa los okupas de la casa Vrankrijk (Ámsterdam) decidieron en 1992 adquirir el edificio después de llevar diez años viviendo en su interior.
Si algo caracteriza al movimiento okupa es estar en contra de la propiedad privada, sin embargo, en este caso se recurrió a ella para evitar un mal mayor: la construcción de apartamentos de lujo que se alquilaran o vendieran a precio elevado y así  continuar con la dinámica de especulación del terreno en la ciudad. A cambio los nuevos inquilinos han conseguido que este lugar sea conocido mundialmente como un punto de encuentro en el que, aparte de disfrutar de cerveza a precio asequible y de deliciosos platos veganos, se puede escuchar música punk y debatir sobre globalización.
Sin embargo las actividades políticas de Vrankrijk tienen su lado oscuro y generaron bastante controversia en los años 2002-2003 cuando se encontró allí refugiado al cantante de Kop Juan Manuel Rodríguez acusado por la justicia española de colaborar con el comando Barcelona de ETA. Inmediatamente fue detenido y los okupas de esta casa se vieron envueltos en manifestaciones del Segi, tramo juvenil de la ilegalizada Batasuna, que reivindicaban su liberación y la independencia de País Vasco.

Ilegalización de la ocupación en Holanda

La decisión de los okupas de Vrankrijk fue muy importante para sobrevivir a la situación actual puesto que la ocupación fue ilegalizada en 2010 después de ser una actividad legal durante años y de incluso contar con una ministra de cultura que había pertenecido al movimiento okupa dentro del Gobierno.
Antes del 2010 se podía okupar una vivienda solo con demostrar que llevaba vacía más de doce meses, sin destruir la propiedad y con un mobiliario mínimo. Para evitar que se ocuparan sus propiedades los propietarios recurrían a empresas que alquilaban las viviendas por rentas ridículas a personas sin recursos siempre y cuando estas renunciaran a cualquier derecho y se las pudiera echar en cualquier momento.
A partir de su ilegalización esta actividad ha sido constantemente perseguida llegando a vaciarse hasta 300 edificios en 2012 y muchas de estas personas se han enfrentado a penas de hasta tres años de cárcel.
Lo que empezó en los años 80 como un movimiento protesta por la escasez de viviendas y por la especulación del suelo, cada vez tiene menos simpatizantes, de hecho de las 35 oficinas de ocupación que había en el año 85 en la actualidad solo quedan tres. El consumismo ha dejado su huella en una de las ciudades más liberales del mundo y solo unos pocos valientes siguen la aventura de ser okupa en Ámsterdam.


La casa situada en pleno centro de Amsterdam fue ocupada en 1982 para frenar la especulación